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Descubre el poder regenerador del aceite de germen de arroz

Un aceite natural y vegano, con más vitamina E que el de argán y potentísimas propiedades reparadoras y regeneradoras de la piel. Así es el Aceite de Germen de Arroz La Albufera, extraído artesanalmente de la parte donde se encuentran las células madre de la planta del arroz, que le confiere una cosmeticidad excepcional para la salud y belleza de la piel de todos los miembros de la casa.

Quienes lo conocen dicen que es "oro líquido" en el campo de la dermocosmética. Y no parece exagerada esa denominación si son ciertas todas las propiedades que promete el Aceite de Germen de Arroz de La Albufera. Por ejemplo, contiene gran cantidad de vitamina E, que es un poderoso antioxidante; en concreto un 60% más que otro famoso aceite: el de argán. Por otro lado, aporta ácidos grasos como omega 3 y 6, que son hidratantes y revitalizan la piel y la sanan de adentro hacia fuera.

También presenta la coenzima Q10, que nuestro cuerpo produce en cantidad suficiente hasta los 20 años, pero después hay que aportarla desde el exterior si queremos que la piel se mantenga joven y sin los efectos de los radicales libres. Y finalmente, es rico en fitoesteroles, con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes; en caroteno, responsable del color saludable de la piel y que además la protege de los radicales libres, y en vitamina B, que ayuda a luchar contra el envejecimiento, es una gran reparadora y controla la producción de grasa de la piel.

PROPIEDADES ANTIAGING Y REPARADORAS

Hace unos días tuve la oportunidad de descubrirlo de la mano de los propios fundadores de La Albufera, Ana del Carré, su marido Antonio y María José Burgos. Esta última me contó que se trata de "un producto 100% vegetal y natural, que se produce artesanalmente en el Parque Nacional de La Albufera, en Valencia, y se obtiene de la primera presión en frío del germen del arroz". Eso le confiere notables propiedades antiedad y revitalizadoras de la piel. Las más destacadas son la reducción de las manchas, el aporte de luminosidad hasta en las pieles más apagadas, la atenuación de bolsas y ojeras ocasionadas por la inmovilidad de los párpados durante la noche, y la eliminación de los granitos en pieles con tendencia acnéica.